Las mas tetas

Tres etapas de la tusa

Según un video de internet, el término tusa viene de una vez que Francisco de Quevedo estaba escribiendo sus lamentaciones amorosas y sintió como su pluma se quedaba corta a la hora transmitir sus sentimientos, fue a la cocina y encontró el instrumento perfecto para plasmar su gran pena, pensó que el corazón desgranado de una mazorca de maíz o TUSA serviría mejor para transmitir su infinita tristeza.

No sé si la historia sea cierta o no, pero lo que si es verídico es que todos hemos pasado por un desamor, a veces uno pequeño que dura una semana o dos o algunos tan grandes como para que duren años (yo tuve una de dos años u_u ).

Sobreviví a una mini tusa hace poco, mini porque fue corta, pero fue intensísima: No quería comer, no podía dormir, me enfermé… y todo por una relación que… ¡ni siquiera empezó! Lo que cualquier ser humano pensante en el planeta diría: Patética. En mi caso, todo ese desamor no se dio ni siquiera por la persona en cuestión, sino por una desilusión de la vida, del amor y de las relaciones humanas.

Sobreviviente a esas dos semanas horribles, estoy parada y puedo decir que las tusas son necesarias en la vida, razón por la que escribo este post. Muchas veces pasan a ser ese detonante para cambiar de actitud o ese sacudón que uno necesitaba para saber lo que realmente quiere en la vida.

Sin embargo, identifiqué unas etapas que uno pasa dentro del despecho: Dolor, cliché y sensatez. Todas igual de importantes, todas igual de necesarias.

Dolor: Aquí me voy a centrar en dolores físicos que son reales en el desamor. #nomepinchesmames ese dolor tan ridículo que uno siente en la boca del estomago, esa sensación de no poder respirar bien y por supuesto el dolor en los ojos de llorar y llorar.
Un neurobiólogo, Larry Young, definió el amor como una propiedad que emerge de un cócktail de neuropéptidos y neurotransmisores. Bioquímica pura, bebés. Es decir, ¡el dolor es real! Incluso hay investigaciones de fuentes confiables como la Universidad de Oxford que dicen que las áreas del cerebro que registran el dolor físico tienen más actividad de lo normal cuando estamos pasando por una ruptura amorosa.
Así que si alguien se atreve a decirle que deje de ser pendejo y que no le duele el corazón (aunque evidentemente no sea el corazón) mándelo a la concha de la lora porque ciertamente usted está ante una situación de dolor corporal verídica.

Cliché: Hay dos comportamientos cliché dentro de un desamor.
1. Comida, cama y Netflix. Usted se convierte en un ermitaño que no sale de su casa, se la pasa comiendo _______ (inserte aquí su comida favorita para cerdear), viendo películas de amor o chick flicks y su estado natural es ser un burrito de cobijas el cual no tiene contacto con ningún ser humano más allá del dude que contesta en la pollería.
2. Alcohol y más alcohol… y música. A veces, es un segundo paso al comportamiento anterior. Sea solo o acompañado, usted vive en un constante #tusafest, festival de alcohol y perdición en el que solo puede tomar y escuchar _______(inserte aquí su música de despecho). Este puede llegar a ser divertido para sus amigos, porque usted siempre va a tener la actitud para fiestear, peeeero… no todo el mundo se aguanta que después de un par de tragos, usted quiera convertirse en un monstruo llorón que solo quiere hablar de su ex… o peor: llamar o mandar mensajes y hacer el ridículo.

Los dos comportamientos uno trata de llevarlos con banda sonora o referencias musicales. Le comparto una lista de reproducción que durante años he ido perfeccionando, con personajes como la santísima trinidad mexicana del desamor (Morrison, Sariñana y Lafourcade) o mi tía Adele… o si nos vamos a lo local, mi querido Cepeda que parece que se la pasara de tusa en tusa o el infaltable vallenato que bien se acompaña con una de guaro y canto a grito herido.
(Aclaro, son mis tusagustos, puede que usted escuche otra cosa entusado).

Sensatez: Bendito y esperado estado mental. Mientras que se está en todo el proceso, uno piensa que esto nunca va a llegar, que la tranquilidad y la paz interior nunca van a ser parte de su vida otra vez. Amiga (o), paciencia, llega, y cuando llega es una maravilla.
No pensar en esa persona, o pensar pero sin dolor, poder escuchar canciones romanticonas y no volverse un mar de lágrimas, salir con sus amigos y no aburrirlos a punta de tusalora, es uno de los desenlaces más lindos. Es aquí cuando el detonante o sacudón que usted necesitaba se hace más claro. También se aclara la verdad de por qué se acabó la relación… pero de manera objetiva, que a su vez prepara la mente para no volver a cometer los mismos errores. Además, es la hora en que si le hicieron daño usted tiene la capacidad y lucidez mental de perdonar. De nuevo, de verdad y de manera objetiva.
Otro punto importante, y es que cuando usted ha estado en una relación muy larga en la que dejó de ver personas o dejó de hacer ciertas cosas, en esta etapa usted ya vuelve a ser usted… no la somatización andante de la primera etapa o el cliché que respira de la segunda, sino una verdadera faceta suya, mucho más fresca y sabia (por que es verdad, las tusas aportan puritita sabiduría y de la que importa)

Así que queridas y queridos, si están en una relación que está a punto de acabar o están entusados, les digo: Paciencia y gocen su tusa. Y lo más importante y citando a la gurú de las tusas Amalia Andrade: ESTÁ BIEN ESTAR MAL (Andrade, 2017, pág. 132). No se cohiba, no deje de sentir, no se quiera saltar una de las etapas para obligar a su mente para que llegue a la etapa 3. Tiempo, paciencia y ante todo mucho amor propio.

 

Referencias:
Andrade, A. (2017). Uno siempre cambia al amor de su vida: Por otro amor o por otra vida. Bogotá: Editorial Planeta Colombiana.

Compren el libro de Amalia. Nunca… nunca se arrepentirán.

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