Las mas tetas

No meta el pipí en la nómina

A cierta edad el círculo social se empieza a cerrar y cada vez van disminuyendo las ocasiones en las que uno pueda interactuar con personas diferentes. Los que somos godinez y trabajamos en oficina, pasamos entre 6 y 8 horas diarias. Si ud hace cuentas, eso significa que ya de por sí, ve mas a sus compañeros de trabajo que a su propia familia/amigos. Así pues, la oficina pareciera ser un buen escenario para entablar amistades, hacer vida social y por supuesto, conseguir pareja (novio, entuque, fuck friend o sea lo que sea que ud entienda por pareja).

Con una recopilación de experiencias quiero decirle que si ud piensa que esto es una buena idea, pues ya empezó cagándola.

Vamos a hacer un ejercicio: Supongamos que ud empezó el coqueteo con un compañero. Al principio se empiezan a hablar de cosas de trabajo, luego va la excusa casual de hablar por WhatsApp sobre cualquier cosa de la oficina, luego viene la agregada a Facebook y cuando ud menos piensa está hablando un fin de semana con esa persona. Luego se empiezan a hablar más en la oficina, luego salen a almorzar, de repente van a cine y BOOM BABY! Empezó la vorágine.

Si su cerebro insiste en que es una buena decisión, ahora entonces piense cómo va a manejar las conversaciones que se entablan alrededor de un hecho, es decir, los pinches chismes. Quiere ud estar en la boca de toda la oficina? Cómo va a manejar si tienen una pelea e igual se tienen que ver? Una vez me enteré que dos dudes de la oficina estaban saliendo por que la vieja se dio cuenta que él le montaba cachos e hizo un show de lágrimas y reclamos… ¡EN LA OFICINA!… Qué puto oso. Nunca los pude mirar con los mismos ojos.

Ahora, si ud decidió que este affaire o romance va a ser su dirty little secret, y que mas allá de los dos implicados nadie más se va a enterar, pues al menos hizo algo bien. Algo (y creo que lo ÚNICO) positivo y que en realidad es muy sabroso de tener un romance de oficina son esos dirty encontrones en espacios no habitados comúnmente por sus compañeros de trabajo (baños, terrazas o escaleras).

Pero siguiendo con el cuento, estos secretos también tienen sus contras: Olvídese de subir fotos a redes sociales con su nuevo amor; si salen con los de la oficina a almorzar, comer, rumbear o a cualquier plan, ud no podrá expresar libremente su “amor”, más allá de una tocadita de pierna debajo de la mesa.

Si ud ya se subió a ese bus, piense en algo: qué tipo de contrato tiene y cuánto dura. Si ud sabe que tiene un contrato que lo hará estar por mucho tiempo en la oficina, puede que ya esté jodido. Las relaciones son lindas, melosas y ridículamente especiales al principio, todo lo ve uno en un tono pastel y la sonrisa no se va de la cara en todo el día. Pero ALTO… y esto es en lo que hago más hincapié porque es la razón principal del post: piense en qué va a pasar si el affaire se termina. Cuando uno termina con alguien lo primero que hace es desaparecer de la vida de esa persona, no quiere tener contacto alguno, ni mucho menos verle la jeta… ¿Ya vió mi punto? Si ud le pareció muy buena idea meterse con un compañero de trabajo y de repente terminó el romance tendrá que ver al dude o a la dude de #seisaochopincheshorasdiarias. Como ud es profesional, obvio tendrá que saludar, ser cordial y hasta compartir conversaciones con esa persona. Eso debe ser el infierno.

Entonces, cómo su cerebro se botó de cabeza y le pareció que tener una relación en la oficina era lo más lógico, ahora tenga pa’ que se entretenga: acaba ud de ganar un “ex-loquesea” al que tiene que ver por _________ (inserte aquí su tiempo de contrato) y al que obvio va a ver más que a su propia familia.

Cómo se habrá podido dar cuenta, este post no tenía NI LA MÁS MÍNIMA intención en decir que una relación de oficina es una buena idea. ES UNA PÉSIMA IDEA… no lo haga. Pero cómo sé que no me va a hacer caso y seguro ya tiene metido el pipí en la nómina, pues entonces que mi Dior me lo bendiga y cruzo mis deditos para que le funcione, porque de lo contrario estará en el mismísimo averno.

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