Las mas tetas

La situación de la Langosta

Antes de comenzar debo confesarles, que soy una fan enamorada de “How I met your mother” de esas que se ha visto la serie completa unas cuatro veces, y sueña con encontrar su sombrilla amarilla (¡SI!  soy una nerd cursi). Si usted es un fan enamorado como yo, ya sabrá de que va este post, de lo contrario no se afane que aquí se lo explicare, y estoy segura de que más de uno se sentirá identificado.

La situación de la langosta nace en todos esos momentos que nos prohíben algo, nos advierten o nos dicen como debemos o no actuar y en el peor de los casos cuando alguien da el ultimátum antes que nosotros. En la serie la situación se da en el momento que a Robin Scherbatsky (si obvio no saben quien es los invito a googlear al menos por recrear la vista) le prohíben de por vida la langosta, es aquí donde sale esa mujer rebelde y un tanto controladora, que no acepta un NO por respuesta, así que nuestra chica en cuestión decide atiborrarse de langosta hasta casi explotar por su alergia.

Me sentí tan identificada que empecé a ver que la situación de la langosta se repetía constantemente en mis situaciones cotidianas, y si… descubrí que soy un tanto controladora y que me niego rotundamente a que me digan que hacer y en el peor de los casos la estocada final a una relación la doy yo o la relación no se acaba.   Así que  aquí les dejo un listado de frases, situaciones de la vida cotidiana, donde” la situación de la langosta” ha sacado esa mujer rebelde que no acepta un no o prohibición por respuesta.

  • ¡hoy no tomes tanto!

ERROR!!!! No sé qué efecto causaba esa frase en mí, y en más de uno, que el día que mi mama de forma amorosa me decía ¡hoy no tomes tanto!… mágicamente me pegaba la mega rasca, era como esa actitud retadora del tipo “ahhhhh me estas diciendo que no tome” pues toma, ese día tomo más, y porque no? termino haciendo una ultra embarrada, como llegar sin bolso a la casa a las 5 de la mañana.

  • ¡ese hombre no te conviene!

No deberían nunca decirnos eso, esa frase tan simple es como si nos lanzaran en cohete de propulsión a los brazos de ese mal hombre. Creo que muchas veces si no me hubieran dicho esa frase, me habría ahorrado unos cuantos intentos de rehabilitar gamín, PERO NO ¡Alguien tenía que advertirnos o prohibirnos el salir con el sexbobm rompe corazones, y ahí estábamos de primeritas embarrandola, porque a mí nadie me dice que hacer y con quien meterme!!! He dicho!!

  • ¡ No te enamores de mi!

En mi etapa adulta si llego a escuchar esta famosa frase, se que estoy tratando con un pendejo y no pierdo mi tiempo, pero para llegar a esto tuve que pasar por varios tipos como estos hasta aprender mi lección. Asi que en mi pubertad tardia, escuchar esta frase era como un reto morboso, de ver que pasa, y lograr enamorar ese hombre, lo que no se imaginaban los chicos que me decían esa frase, era que habían cometido su peor error, y habían desatado una mujer enloquecida que iba a salir con cuanto acto ridículo fuera posible, para “lograr enamorar ese hombre”.

  • ¡No te gastes todo el dinero, tienes lo justo!

ERROR, nunca aprendí que era ahorrar, y mucho menos vivir con lo necesario y no gastar de más. Y si alguien se atrevía a recordarme que no tenía por qué gastar de más, me incitaba a hacer todo lo contrario. El solo escuchar esa frase, sacaba la loca por las compras que llevo dentro, no hay tarjeta de crédito que no aguante, y porque no un: tranqui, yo invito. O porque no terminar invitando a cocktails a la novia de un ex para demostrar, yo puedo más!!!

  • ¡No puedes comer queso!

Puede usted imaginarse una vida sin queso? Pues yo no, no hay prohibición de comida que valga para mi, a lo Robin Scherbatsky, puedo atragantarme de fondue del queso mas maduro, y no pienso ni por un momento en las consecuencias. Con lo increíble que es comer, me niego rotundamente a dejar de comer algo “porque me hace daño” así que disfruto y después llorare, pero que nadie me diga que puedo comer y que no!

 

Este es solo un resumen de todas la prohibiciones, consejos y frases, que nos pasamos por encima, que nadie nos diga como vivir. Que viva la rebeldía y las malas decisiones, que vivan los actos ridículos y el guayabo moral, porque de los errores se aprende, y nos hacemos más fuerte. Y lo mejor, siempre quedaran historias para contar y reírnos, no esa horrible sensación de no he vivido, y porque no hice lo que quería hacer.

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