Las mas tetas

La mecánica de las relaciones contemporáneas -las interacciones virtuales-

Creo que de verdad no voy a terminar de entender la mecánica de las interacciones virtuales en las relaciones contemporáneas.

Hoy escuché a mi abuela diciendo: tengo que llamar a Sutanita a saludarla. Lo primero que pensé fue: Pff quién aún utiliza una llamada para saludar a alguien, si basta con un “Hola, ¿cómo vas?” en WhatsApp.

Pero de verdad me detuve a pensar en cierto tiempo en el que hablar con alguien era una cosa de un par de veces a la semana y ya, pero que cada conversación valía la pena.

Es cierto que vivimos otra época y que la comunicación se ha hecho más fácil, pero me atrevería a decir que se ha vuelto más pobre. Esas eternas conversaciones por WhatsApp o por Messenger parecieran no tener sentido alguno. En todo caso uno exclama: claro, hablamos todo el tiempo… pero es cuándo surge la pregunta: ¿Qué es hablar todo el tiempo? ¿De qué sirve eso?

No sé si es que mi cabeza/corazón/pendejada siga en la romantiquería de los detalles de fina coquetería del tipo llamada para decir: Hey, ¿cómo vas? Solo llamaba a saludarte… Caray, que buenos tiempos.

Por supuesto estoy hablando de las relaciones románticas/depareja/entuques/cuentos. Es decir, Ud habla con un amigo por WhatsApp sobre cosas puntuales: preguntar algo, un chisme o alguna vaina precisa, pero si ud está saliendo con alguien, déjeme decirle (o por lo menos yo lo pienso así) que esas conversaciones eternas no son chéveres. Y menos cuando se basan en un vaivén de emoticones.

Además, hay otra cuestión. Esa nueva ola de comentarios del tipo:

  • Ay no, si no me habla, no le hablo.
  • Yo lo(a) saludé ayer, que me salude hoy el(ella).
  • Y lo peor, pensar todo el tiempo: si está en línea, ¿por qué no me habla?

O pensar que si uno es el “idiota” que habla todo el tiempo, el otro piense que uno está muy interesado y se asuste. Porque esas es la otra de las cosas que no logro comprender, ¿de cuando acá mostrar interés se volvió algo contraproducente en una relación? ¡Joder! Si a uno le gusta alguien no significa que esté desesperado por casarse y tener una tumba junto a esa persona… ¡escribir o llamar no debería ser sinónimo de desesperación!

Por lo menos en mi caso, soy una persona que odia hablar por WhatsApp, que cuando hablo o escribo es porque realmente quiero hacerlo o tengo la necesidad de hacerlo, pero me he descubierto muchas veces con la duda de pensar que si lo hago, la otra persona va a pensar que estoy demasiado interesada.

Las interacciones por medios electrónicos se han convertido en lo siguiente: la vieja le gusta un tipo, pero si le habla, ella va a pensar que el tipo piensa que está muy interesada y por eso no va a querer estar con ella (porque es verdad hombres, Uds nos han hecho creer que si uno se interesa medianamente por un dude, ese dude va a pensar que es demasiada presión de compromiso y va a salir huyendo). Ese “hágase desear” me emputa. Y en la otra cara de la moneda está que los tipos si tienen todo el derecho -e incluso las viejas vemos súper tierno y detallista- el hecho que escriba y este pendiente de uno, ese interés si se puede tomar como un sintoma bueno.

Así pues es como uno se da cuenta que esa doble moral se está tirando las relaciones humanas. Creo que deberíamos dejar la morronguería y dejar claras las cosas desde un principio… si te escribo es porque me interesas, que no es equivalente a que te voy a pedir matrimonio. Si te llamo, no es porque quiera conocer a tu tía abuela, es porque quiero saludarte… y esto va tanto viejas como tipos.

Ps. Este post está patrocinado por malas experiencias de relaciones que básicamente se han dado por Whatsapp. Gracias Jan Koum, te nos cagaste la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *